Convertir los problemas en oportunidades. Este es el principal motor que mueve al nuevo plan general urbano para la ciudad de La Línea. El Estudio Seguí, responsable de su redacción, trabaja con una premisa clara, la necesidad de detectar cuáles son los problemas que padece, curarlos y convertirlos en oportunidades.

Un camino que exige, en primer lugar, un diagnóstico previo. Es decir,  detectar dónde están los problemas. En una segunda fase, proponer las actuaciones necesarias para mejorarlos. 

El nuevo plan no se plantea como un mero documento administrativo, sin contenido, sin especificaciones, sino que pretende superar el anterior -en el que solo se fijaron grandes manchas, grandes zonificaciones pero sin concreciones- y convertirse en un documento para la ciudad.

Las propuestas que el Avance plantea no son aleatorias ó discrecionales, sino estratégicas -tanto por su ubicación como por sus contenidos- para poder lograr los objetivos descritos.

Por tanto, estas propuestas no pueden analizarse aisladamente sino dentro de las interacciones que producen todas ellas conjuntamente en toda la ciudad. Sería un error hacerlo de otra manera porque el objetivo es hacer ciudad y no ideas aisladas sin repercusión en el modelo global.

La Nueva Línea